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…Y llegaron bailando a todo trapo. Amazon hace ya rato llegó, aunque a distancia, pero pronto estará aquí mismo haciendo su mega negocio; además llegaron masivamente las compras por Internet, llegó Uber, llegó el Email, llegó Alibabá, llegaron los Viernes negros, llegaron los “Sale”, llegó eBay, en fin, llegó la nueva manera de hacer negocios y no hay vuelta atrás.

Cierran las librerías de antaño ante la competencia de Amazon y disminuyen los viajes de los taxistas debido a la llegada de Uber, cambia el giro de negocios posible para las empresas de Correos ante la efectividad instantánea del Email, se desmoronan o ya desmoronaron las “importadoras” porque hoy usted puede traer por una bicoca cualquier cosa desde China, pasan apuros las agencias de viaje debido a la competencia de sitios WEB, las corredoras de propiedades encaran lo mismo y así sucesivamente.

La reacción no suele ser creativa. Los taxistas bien pudieran organizarse en numerosas cooperativas unidas por alguna laya de software que les permitiera ofrecer un servicio tan bueno o mejor que Uber o Cabify, pero prefieren la vía de los “paros de advertencia” que sólo los paran a ellos, no a los pasajeros, amen de seguir la ruta de la presión política y gremial. Tal vez crean que tendrán tanto éxito por ese camino, como tradicionalmente lo han tenido y tienen las Notarías, dispositivos administrativos que datan de la era de la monarquía española del siglo XVII y aun persisten y prosperan merced a su estrechas relaciones con el poder judicial. Los taxistas no tienen dicho apoyo y su posición frente a Uber y los otros es similar a la de los dueños de carruajes cuando apareció el ferrocarril.

No son los únicos. No son ni siquiera los primeros. Sólo son, quizás, los más ruidosos y visibles. Por doquier la tecnología informática y la robótica están cambiando masiva y dramáticamente el modo de hacer las cosas. En todos los casos el cambio implica MENOS mano de obra y MAS cerebro. El proceso es tan inevitable como el que en el siglo XIX reemplazó el tejido hecho en el telar doméstico por las hilanderías industriales movidas por máquinas a vapor. Ante eso el pataleo desesperado, el recurrir a la política, los paros, “movilizaciones” e incluso la violencia no conducen a ninguna parte. Cada nueva tecnología se impone por la razón más poderosa e irresistible de todas: el usuario la prefiere.

Pensando en el país en su conjunto, ¿qué se hace para afrontar esta situación no sólo en tal o cual sector de la economía sino en toda ella para encarar esos cambios masivos? La respuesta es que no se hace NADA. A lo más se habla. Después de todo este es el continente y la cultura de Cantinflas. Durante el período previo a las elecciones presidenciales uno o dos políticos hasta pronunciaron la palabra “robótica”. ¿Sabrán qué significa realmente o sólo asomó en sus mentes una imagen salida de la serie “Perdidos en el Espacio” de los años sesenta? Pero aun si lo sabían, ¿de qué hubiera podido servir? ¿De qué sirve?  Aun incluso si esas personas tenían ideas más o menos específicas, ¿de qué clase eran aquellas, sus respuestas a dichas interrogantes?  Y aun si todo era correcto y razonable, ¿de qué sirve tener una idea correcta si sólo es uno el que la tiene?.

La política llega a alguna parte cuando colectividades enteras son movidas por una concepción común acerca de un tema y además lo ponen muy arriba en su lista de prioridades. Eso no sucede en relación al tema de la automatización, la Inteligencia Artificial, la pérdida de puestos de trabajo, las necesidades de capacitación ACELERADA, la producción de talentos científicos y técnicos,  etc. Se comprueba fácilmente dicha ausencia examinando en la prensa el contenido de lo que se discute en el congreso, en la Moneda y en todos los pasillos del poder. Se discute de poder y del Poder. Aun el tema de la educación, el cual fue ondeado como bandera de lucha y legitimadora del anterior gobierno y aun hace ruido en las calles y las tomas carece de TODA relación con las ideas, protocolos y disciplinas que deben estudiarse e implementarse para que no seamos -ya en parte importante lo somos– una nación del cuarto mundo, una tribu dejada de la mano de Dios, un mero territorio poblado por analfabetos.

1 COMENTARIO

  1. Muy interesantes las exposiciones de los temas tratados. El portal forma parte de mi panorama los fines de semana. Felicitaciones don Fernando por su emprendimiento. Mucho éxito!!

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