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Uno de los dilemas morales más complejos que se nos presenta día a día es en torno a la decisión alimentaria. Comer o no carne animal. Pero estamos en una época próxima a encontrar solución a ello y comer, por fín, sin culpas ni dilemas morales.

El veganismo y/o vegetarianismo es hoy una tendencia global, popular e incluso militante. Muy distinto al escenario de hace un par de décadas en donde el estado default era equilibrada combinación de carnes y vegetales. El vegetarianismo era una rareza, el capricho exótico de algún sano pacifista que veía en el 

La industria de la carne ejecuta prácticas de producción que algunos considerarían inmoral.

consumo de la carne un asalto a la vida sobre la tierra y la expresión misma de la crueldad humana.

Con la llegada de internet y el flujo de información, la causa vegetariana encontró demostración irrefutable de la crueldad con que se somete a animales para satisfacer el hambre del mundo desarrollado por la proteína animal. Imágenes del encierro, las condiciones deplorables y el insensible sometimiento de animales a las cadenas automatizadas de producción de la industria alimenticia, han permeado en el consciente colectivo y masificado la causa, superando de esta forma su carácter de exótico. Hoy, gracias a esta información, existe una mayor conciencia sobre el dilema de nuestro carnivorismo.

No obstante, el problema principal persiste. Los humanos necesitamos de ciertos elementos de la carne1 y la disfrutamos de corazón. Al mismo tiempo, en la batalla por demostrar una u otra teoría, ambos bandos han saturado su repertorio con “demostración empírica” de que comer ya sea sólo vegetales o sólo carne es la alternativa correcta. Hace algunos meses la australiana Maria Strydom, a modo de demostrar la fortaleza vegana, decidió subir el Everest para dejar en claro que los veganos tienen la misma resistencia que un carnívoro. Desafortunadamente murió en el trayecto2. De la misma forma, se levanta evidencia científica en la posición contraria, arguyendo que el carnivorismo extremo nos hace más fuertes, más vitales, menos propensos a enfermedades, etc. Esto último se puede apreciar en el trabajo de la hija del controversial psicólogo Jordan Peterson, Mikhaila Peterson, una mujer sumamente enferma en su juventud, con problemas en articulaciones, debilidad general, jaquecas y pensamientos suicidas. Tras haber probado con casi todo, en los últimos años decidió probar con alimentación intensivamente carnívora3. El resultado no sólo está a la vista -al punto que su padre también ha cambiado su dieta a un carnivorismo extremo- sino que cuenta con bastante literatura científica de apoyo. Comer carne, sería una necesidad humana y no un simple capricho de los sentidos.

La gran pregunta surge entonces: ¿Es posible encontrar un punto en donde nuestros deseos humanos de no infringir dolor y muerte a otros (inclusive a animales) viva en armonía con nuestra necesidad por comer y disfrutar la carne? La respuesta, aparentemente, es positiva. Bienvenido siglo XXI.

La síntesis entre carnívoros y vegetarianos

Nuestra era de exponencial progreso científico nos ha llevado a encontrar soluciones impensadas en otros tiempos. Sobre las tecnologías alimenticias en particular encontramos que, dado el notorio avance en la “ciencia de los datos”, los algoritmos matemáticos que permiten encontrar patrones en los enormes repositorios de datos de toda índole, nuevas formas de crear alimentos estarían cercanos a disolver el dilema sobre nuestro insensible carnivorismo. Ad portas de encontrar una solución impecable para ambas partes, en donde “tesis” y “antítesis” -en el ideario hegeliano- encontrarían su perfecta “síntesis”.

Una de las primeras empresa (ya son muchas) que inició el trabajo de análisis en profundidad de los alimentos mediante algoritmos es Impossible Foods. Tal como sugiere su nombre, la empresa es capaz de crear un alimento en base a proteínas vegetales y otros elementos químicos, para imitar a la perfección no sólo en sabor, sino que en textura y composición nutricional. Incluso carne y papas fritas.

Impossible Foods Inc. es una compañía que desarrolla sustitutos a base de plantas para productos cárnicos y lácteos. | https://impossiblefoods.com/

La técnica consiste en analizar todas las variables que inciden sobre nuestra percepción de los alimentos, como puede ser una jugosa carne, hamburguesa, el cremoso queso, etc, e imitarla con los compuestos que aseguran la réplica estadísticamente más similar, casi imperceptible a los sentidos humanos en base a elementos vegetales. De la combinación de las matemáticas, la informática y el corpus de conocimiento nutricional existente hasta la fecha, es posible satisfacer los paladares más crudos y sangrientos, entregando una matemática imitación de la realidad.

Mayonesa NotMay de la empresa chilena The Not Co. | thenotcompany.com

En Chile también tenemos emprendimientos similares a Impossible Foods, la nacional The Not Company, liderada por los ingenieros comerciales Karim Pichara y Matías Muchnick y el doctor en biotecnología Pedro Zamora. La empresa ofrece productos como chocolates y mayonesa y tienen planes de expandir el mercado nacional por estos productos.

Si bien el cambio ha iniciado de forma paulatina es de esperar que -como muchos proyectos de nuestra era de la información- su masificación se concrete en breve tiempo (en menos de una década) como Uber, Facebook o la industria de los smartphones. Las repercusiones de dicho cambio no sólo eliminan el dilema moral sobre el carnivorismo y la humanización de la industria alimenticia, sino también un aporte a problemas de emisión de CO2 que produce la producción masiva de carne4. Carnívoros y vegetarianos, podremos finalmente vivir en paz.

 

Aquí un listado de empresas similares en el rubro

 

Beyond Meat: http://beyondmeat.com/

Memphis Meats: http://www.memphismeats.com/

Just For All: https://www.justforall.com/en-us

Miyokos: https://miyokos.com/

Perfect Day Foods: http://www.perfectdayfoods.com/

Clara Foods: https://www.clarafoods.com/

¿Crees que esta tecnología puede cambiar la forma en que comemos? Déjanos tu comentario abajo.

3 COMENTARIOS

  1. Aunque cecinas y hamburguesas se puedan reemplazar por compuestos de origen vegetal (que nadie asegura que fueron realizadas de fuentes limpias), un pedazo de carne (filete, lomo, chuleta, truto) está algo más alejado.
    Lo otro es que el brutalismo del trato de animales no es la norma, sino más bien la excepción. Un animal que haya sufrido produce carne incomible.
    Para algunos casos incluso la entera producción es de felicidad animal (ver maquinas VMS https://www.youtube.com/watch?v=pK4Ik0VxVYs) de manera de aumentar la producción ante un “relajo” del animal.
    Ahora justamente en Europa se confrontan las ideas apoyadas por el mismo sector izquierdista. El dejar la producción animal por sus sufrimiento, y la proliferación de la carne Halal con tortura animal.

  2. Para mí el dilema va a pasar de ser moral a ser sobre eficiencia en recursos. La huella hídrica de la alimentación animal es inmensamente mayor a la vegetal. A eso apunta, por ejemplo, the not co. ¿Como re hacer un producto minimizando el uso de recursos críticos como lo es el agua?

  3. Me parece muy bien que se esté produciendo carne vegetal, tan perfectamente copiada que incluso los más carnívoros no se darán cuenta.
    Existe otra desventaja respecto de la carne animal: como se trata de un negocio, a los pobres animales y aves les inyectan hormonas y vitaminas y muchas cosas que ni sabemos, que van a dar al organismo de quien los come.
    Bueno el artículo, gracias. No había cómo ponerle ‘like”.
    Regina Akel

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