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Los partidos políticos son los guardianes de la democracia liberal, pues ellos tienen el poder de seleccionar a los candidatos a diferentes cargos de representación popular.

Así, sus dirigentes deben elegir figuras lo suficientemente competentes como para ganar una elección y seguir los lineamientos del conglomerado, como también, filtrar a aquellos candidatos que pudiesen significar un peligro para la democracia o que, una vez en el poder, pudiesen no respetar acuerdos.

La aplicación de este filtro de candidatos, podemos observarla notablemente en la elección del 2009, cuando el Partido Socialista de Chile no apoyó la peligrosa candidatura a primarias del “díscolo” Marco Enríquez-Ominami, o también, cuando la Nueva Mayoría decidió no apoyar la candidatura de Beatriz Sánchez y mantener a Alejandro Guillier, lo que, en parte, mantuvo a estos demagogos fuera de La Moneda.

Sin ir más lejos, durante los últimos días se ha discutido a través de la prensa si José Antonio Kast, en la próxima elección presidencial, debiese o no participar en una primaria de Chile Vamos. 

De partida, tal como ha quedado en evidencia en “Cómo mueren las democracias” de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, i) las primarias le quitan poder a los partidos políticos, pues socavan la capacidad de decisión de sus dirigentes en el proceso de elección de los candidatos y, en consecuencia ii) eliminan la evaluación por parte de sus “iguales”, es decir, la de aquellos que conocen al candidato personalmente y que incluso han trabajado con él. Esta falta de filtración para las primarias incentiva a que los candidatos puedan ser extremistas y demagogos sin costo alguno, pues no tienen lealtades con ningún partido, ni mucho que perder, incitando al odio a las masas o haciendo promesas vacías: de hecho, tienen mucho que ganar adulando los bajos instintos: el sillón presidencial. Valga como ejemplo el caso de Estados Unidos, donde Donald Trump ganó las primarias y luego la elección presidencial.

Por lo tanto, Chile Vamos no puede hacer menos que la Concertación y filtrar a José Antonio Kast, es decir, no permitirle participar en una primaria presidencial. Dicho candidato se ha erigido como el heredero de la tradición populista de derecha de Steve Bannon, y en consecuencia, no tiene miramientos con discursos que puedan afectar a sectores vulnerables de la población, ni en aleonar los bajos instintos de la ciudadanía.

Es una responsabilidad de los partidos políticos que conforman el bloque oficialista entregarle a Chile un presidente del mismo sector, que pueda gobernar acorde a los lineamientos políticos que ha tomado la derecha en los últimos gobiernos, y no a un líder populista, a pesar de que eso pueda significar perder la elección presidencial.

4 COMENTARIOS

  1. En cuanto a la famosa, y ya andrajosa, dudosa, y nunca cuajada DEMOCRACIA, que cual palabra magica salvadora para la gran mayoria de sistemicos incompetentes aferrados a organizaciones irresponsables y politicas, es un cuasisdtema cronica e irrevetsiblemente perversa y gtavemente descompensada incluso en tiempos de su creador, es impliciyamente FRACASADA y solo sirve para hacer ricos y poderosos a los siempre pencas de la media demografica, que no son mas que oedas sedientas de todo por nada. La democracia hoy muere por fallas permanentes, sucesivas, e interminables. Vean, por ejemplo, la basura de seres que usurpan y cogotean al Congreso. Nada bueno puede esperarse ya de la democracia… Tuvo muchisimas oportunidades…. Y siempre falla. Basta!!! Ya no es cierto y ya no sirve aquello de que “las mayorias mandan”… No pueden mandar los tontos y/o ignorantes y/o incompetentes.

  2. Estoy totalmente en desacuerdo.
    Cuando hablamos de “populismo” siempre es refiriéndose a la demagogia, al hablar y prometer sin proponer nada a cambio. Todo lo contrario a José Antonio Kast. Si hablamos de populismo, este fue el que uso Chile Vamos para llegar al poder por segunda vez, prometiendo el fin del pituto, al terrorismo, bajar impuestos, etc. Ya con un año y meses de gobierno no hemos visto nada de eso. Kast ha mantenido su discurso acompañado de propuestas claras y coherentes (te invito a leer las minutas republicanas) desde su campaña hasta hoy, 11 de Mayo en donde leo tu columna. ¿De qué populismo hablamos?

  3. ¿Cuál fue el objetivo de esta columna? ¿Santificar la imperfecta y dudosa democracia? ¿Pedir más poder para los partidos políticos? ¿Satanizar a José Antonio Kast, tildándolo de extremista (mentira) o demagogo (otra mentira)? ¿Seguir disparando la famosa arma del “populismo” no reparando en su significado? Porque yo recuerdo que antes de que apareciera la señorita Álvarez y don Axel Kasier a confundirlo con el socialismo, la definición de populismo en los libros de ciencias políticas en general siempre era “en una fricción entre el pueblo y la élite, tomar partido por el pueblo” o cosas parecidas. Totalmente en desacuerdo con esta columna.

  4. Solo quiero hacer dos preguntas:
    Cuáles son las posturas tan populistas de derecha que pregona José Antonio Kast?
    Qué presidente podría entregar Chile Vamos, o qué rol podría tomar en ello, con este nefasto gobierno que ha sido practicamente la continuacion de la Nueva Mayoría (si hablamos de lineamientos políticos)?

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