Es difícil pensar como este país ha llegado esta Revolución ¿Hemos sido traicionados por nuestros propios políticos? ¿Ha sido el gobierno de Sebastián Piñera? ¿Ha sido la derecha cobarde? ¿Ha sido Chile que ha despertado contra la derecha maligna?, ¿Ha sido una conspiración interancional contra Chile para que no salte al desarrollo? o el viejo comodín de decir un poco de todo.

Parece que es lo último, pero debemos evitar en quedarnos solamente en el párrafo anterior y entender un proceso donde juegan variables de cinco años plazo de unos 25 años plazo, de unos 75 años plazo, e incluso de unos 250 años plazo. En resumen algo bastante obvio, corto plazo, mediano plazo, largo pazo y muy largo plazo.

En lo que respecta al corto plazo tenemos un bloque político de izquierda incapaz de aceptar haber perdido las elecciones presidenciales pasadas. Durante el primer año cedieron en no más de cinco leyes, que tras haber sido diluidas en la tramitación parecen mas bien dos leyes y media. Después durante el segundo año brillaron por decir que no a todo, ni una sola ley y postura de oposición total. Terminaron en una situación en que estaban condenados a perder por paliza en las próximas elecciones de 2020 y 2021. Parece entendible la  decisión de ellos de acorralar al gobierno como sea para escapar del laberinto que ellos mismos de se construyeron. Parece que la derecha y el país en general  fue demasiado ingenuo en pensar que esta gente iba aceptar su condición de fracasados así nada más. Fue el ataque al metro la chispa que encendió la mecha y la mecha fue la tensión producto de haber impedido al estado funcionar con mediana normalidad por dos años sin poder legislar casi nada.

La segunda variable de corto plazo ha sido la cobardía de un gobierno que hasta cierto punto puede llegar a ser entendible. ¿Cómo controlar el estallido y la toma de la bastilla sin al menos unos 7 meses de estado de emergencia? ¿Cómo prolongar ello si la mayoría opositora ya estaba decidida a decir que no a todo? ¿Cómo no tener miedo de los organismos internacionales que a cada rato tratan a Chile como chivo expiatorio para hacer valer el derecho internacional? El actuar del gobierno y la derecha ha sido asqueroso, pero ha sido una asquerosidad hasta cierto punto entendible mediante la cual al menos se logró evitar que este país cayera en el agujero negro de un proceso de paz organizado por la ONU, de eso que dios nos libre.

Lo anterior ha sido la escalada que ya venía fraguándose en términos de mediano plazo. Tenemos un poder judicial acostumbrado a interpretar mañosamente las leyes en favor de la barra brava de turno. Esto comenzó a hacerse claro cuando la corte suprema decidió declarar inaplicable las leyes de amnistía y la prescripción para los militares pero aplicables para los Comunistas y otras agrupaciones. Las razones para dicho “golpe de estado con guante de seda” las podríamos considerar como entendibles, pero rápidamente no faltó el aprovechamiento político por parte de la izquierda para ganar elecciones.

Esto fue un punto de inflexión respecto de la poca seriedad que ya le quedaba al poder judicial. Los jueces ya no juzgaban los hechos conforme al derecho, ahora su función era dictar sentencia conforme a lo “correcto”. Es así que para ellos lo “correcto” era salvarle el pellejo a Ricardo Lagos del caso MOP-GATE atrasando todo lo posible la causa y declarando prescripción de manera absolutamente irregular. Con todo ello Lagos entendió que ello no podía salir gratis y negoció con Pablo Longueira un acuerdo corrupto pero funcional, que es mejor que agarrarse a combos.

Esta etapa la podríamos denominar como la fase moderada de la revolución con una pizca de radicalización. Durante el primer gobierno de doña Michelle Bachellet aparece a mi juicio la radicalización de la barra brava, con los movimientos sociales de todo tipo. A su vez en su primer gobierno vimos la aserruchada de piso más horrible contra carabineros, así como la escalada del conflicto mapuche. La prensa comenzó a llenarse de gente sensible al progresismo, la nobleza de toga comezó a pulular y crecer como nunca antes con personas viviendo bien a costa del estado, creandose una masa de intereses creados que serían defendidos a muerte.

Se vino entonces el primer gobierno de Piñera como un primer aviso de reacción, pero donde el conflicto mapuche escalaba más lentamente y donde la barra brava se radicalizó aún más.  Después durante el segundo gobierno de Bachellet el conflicto mapuche recuperó su velocidad de escalamiento habitual, la barra brava dejó de radicalizarse pero los propios políticos comenzaron a volverse aún más radicales que la propia barra brava. Vimos el doble estándar a nivel de prensa, a nivel de persecutores penales y a nivel de tribunales como nunca antes. Los jueces, fiscales y cobradores de impuestos mas que nunca obraban conforme a su parecer sin importar hechos ni legalidad alguna.

El triunfo de Piñera en 2018 fue un segundo a aviso de reacción por parte del país y durante dos años la revolución pareció en estado coma a la espera de despertar. En Octubre apareció entonces en ataque al metro, el estallido donde tras unos meses la fase de radicalización parece haber estar completa. Vimos un aviso de reacción con Pïñera sacando a los militares a las calles donde se mostró un poco más valiente, pero donde tuvo que recular por razones ya discutidas.

Superada la fase de la radicalización pareciera que estamos en la fase del terror que sólo puede ser sucedida por la reacción definitiva. Hemos cumplido con el cronograma de la revolución de Crane Brinton a la perfección.

¿Cómo semejante germen pudo enquistarse en nuestra sociedad? Tenemos que ver la gran variable de largo que es el orden mundial establecido tras el fin de la segunda guerra mundial. En esa época surgió la ONU con el objetivo de poner fin a toda forma guerra, para terminar liderando un proceso de repartija entre los grandes vencedores del mundo entero. USA y la URSS comenzaron por agarrase aquello que les estaba al lado. La URSS toda Europa del este, USA apoyando a la Europa del Oeste, Japón y Corea del Sur.

Se sucedieron las incursiones en territorio enemigo, Cuba y  para los soviéticos, Vietnam como incursión fracasada, Afganistán como fracaso para los Soviéticos, el resto de centroamérica repartida como pie de limón, lo mismo se puede decir de África.

Comenzaron las expediciones y tanteos del terreno en sudamérica a principios de los sesenta ya con menos energía para propiciar ataques militares directos. Y de repente la URSS y USA se dan  cuenta que lo parecía una mancha en sus mapas era un país que se llamaba Chile. No parecía un paño de gran valor pero parecía de cierto valor al estar lejos todo y de la amplia cobertura portuaria que podía proveer. Pero ninguno de los dos logró sacarse suficiente ventaja en la carrera y terminamos arrastrados a participar a una guerra fría que nunca nos interesó.

El golpe de estado de 1973 fue un gran alivio para USA pero se convirtió en pesadilla al tener que tratar a Chile como aliado y no como títere. Una situación que se mantiene hasta el día de hoy con USA y todos los países que son sus enemigos. A USA le irrita profundamente hasta el día de hoy que Chile no esté comiendo de su mano como Colombia, Panamá y muchos otros. Mejor ni hablar de China y Rusia, el primero con muy buenas relaciones comerciales pero tratando pasarse de listo y el segundo con relaciones políticas bastante frías. Eso nos ha convertido en blanco perfecto para los burócratas de la ONU, para servir de chivo expiatorio cuando necesitan simular de que sirven para algo. Nuestros políticos no han hecho con su manera provinciana de hacer provinciana que deriva de una situación geográfica bastante provinciana  que simplemente nos tocó.

Es ese el orden mundial el que está pegando sus últimos coletazos antes de derrumbarse por completo. Es parecido a lo ocurrido tras las guerras napoleónicas con una suerte de ONU temporal con el famoso congreso de Viena, con COP25 cuando había que ponerse de acuerdo que parte de China y de África le correspondía a cada quien, con muchos principios nobles que debieran regir a las naciones, con revoluciones en el 48, guerras como la franco prusiana y guerra civil norteamericana y de repente un período de paz hermosa con un increíble progreso cultural, material, técnico y científico, la “Belle Epoce” entre 1872 y 1914.

Desde la caída de la unión Soviética que hemos estado viviendo una suerte de Belle Epoque, con un tremendo  progreso cultural, material, técnico y científico. Con muy pocas guerras en comparación a lo vivido en los últimos 100 años. Pero nada hermoso puede permanecer hermoso para siempre. Es como los caballos, o como los hombres, nos toca de alguna manera envejecer y morir,. Esperemos que la muerte que se viene sea menos violenta que la ocurrida con la Primera Guerra mundial.

Finalmente me cabe señalar se van a cumplir casi 250 años de la existencia de esta categoría política de ser de izquierda o de derecha. Es este un sistema de etiquetado que ha pasado por varias formas, ha muerto y resucitado varias veces. Supuestamente varias veces se ha desfigurado para suspuestamente recuperar el rumbo y el espíritu que nos legara la toma de la Bastilla. hoy día parece que izquierdistas y derechistas de todo tipo al punto que no parece haber ni derecha ni izquierda. Esta es una muerte más invisible que en vez de amenazar la paz entre las naciones amenaza la paz interna de las naciones.

Parece estamos viendo el remake refrito hecho de pedazos de películas viejas. Lo único que parece cambiar es la escenografía, la utilería, el vestuario y el maquillaje.

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1 comentario

  1. Falta mencionar un factor no menos importante: la educación adoctrinadora que no se cansa de repetir “desigualdad”, que enaltece de héroes a ineptos, que justifica lo injustificable, que enseña conceptos erróneos de economía para justificar sus ideologías que no pueden aplicarse en la vida real.

    De ahí, de esa educación resentida salen “combatientes”, jueces y montón de lacra izquierdista que si no tiene poder formal, lo tiene de forma violenta en masa junto a todos sus compañeros que aprendieron lo mismo.

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